31.7.14

Cosas que vi en Barcelona

“Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.”
Josep Pla

    
Foto: Pedro Torres
P
aseando por la carrer de Montsió me llama la atención un restaurante llamado Els Quatre Gats, mi cicerone me explica que es un lugar emblemático de Barcelona , allí se reunían un grupo de artistas denominado los cuatro gatos, formado por Picasso, Rusiñol, Isidro Nonell y otros, entonces recuerdo que el día anterior, en mi visita al
 Museu Nacional d'Art de Catalunya, me había llamado mucho la atención un óleo sobre tela de Isidre Nonell llamado la paloma, destacaban los tonos oscuros y el retrato certero de la angustia y la desolación de quien nada tiene y nada espera en el rostro de la gitana retratada, le gusta a Nonell mostrar el mundo de los marginales y los pobres, La Paloma me emociona por su plena vigencia, conecta perfectamente con la situación actual en que vivimos a nadie se le escapa que cada vez son más numerosas las masas de prescindibles del Capitalismo, Barcelona misma está salpicada de negros, en su mayoría, que van con los carros de los supermercados juntando chatarra, arrastran su mercancía y no te miran porque se saben invisibles, aunque yo les veo. La voracidad de este Sistema consigue cifras récord de excluidos y excluidas del paraíso y del futuro.
Siempre hubo marginales y miseria y artistas que lo denunciaron, Isidre Nonell es uno de ellos, el egoísmo y la barbarie son atemporales.  
Otro de los cuadros que vi en la exposición permanente del Museo y que me impactó fue el cuadro de Marià Fortuny titulado Carmen Bastián, ni los Miró, ni los Picasso lograron ese asombro inexplicable y maravilloso que suele producir el arte cuando logra su objetivo primigenio. 
El cuadro muestra una muchacha recostada en una chaise longue con los ropajes típicos del las postrimerías del 1800, con la particularidad que se levanta las faldas dejando a la vista los muslos generosos y el sexo muy poblado de vello púbico, en una mano sostiene un abanico, instrumento indispensable de cualquier dama para comunicarse en ese época, sin duda el autor trata de provocar una reacción en la sociedad de su tiempo, y que mejor modo que llevando a los cenáculos artísticos y culturales de la época una estampa tan pura y tan dura, pornográfica, demoníaca, indecente, serian los adjetivos más suaves que pudieron decir de este cuadro en su día. 
En la actualidad también es impactante la visión de un pubis tan poblado en una joven morena, ese pubis insolentemente negro en una época donde las mujeres vamos rasuradas como bebés.
La muchacha una gitana granadina llamada Carmen Bastián mira con la insolencia y la media sonrisa que da saberse hermosa, los ojos negros profundamente irónicos trascienden su tiempo y el mio, me dejo llevar por el trazo grueso de Fortuny por los pliegues del vestido, donde las formas son gruesos goterones de ocres y pasteles que cumplen la función de asombrarnos, todo sucede en un anodino rincón donde la historia la cuenta un pubis sin rasurar, el arte, la provocación, la inteligencia humana es atemporal, igual que la estupidez y la crueldad.
Mas tarde paseando por el barrio Chino en los aledaños del Raval me tomo un café en el bar la marina, lugar, donde recalan las putas de todas las nacionalidades que trabajan en el barrio, intento venderle muy barato tabaco rubio a tres africanas, les explico que es barato porque lo traigo de Canarias pero no hablan mi idioma y con un gesto, nada amistoso, me mandan directamente a la mierda, son tiempos malos hay mucha competencia y poca faena.
Al día siguiente venzo por el método de inmersión mi miedo a los grandes monumentos, especialmente los góticos, abrazando imaginariamente la Sagrada Familia con las pulsaciones de la sangre a tope, fue solo un instante, luego desapareció el miedo y establecí una relación de amor para toda la vida con la magnifica Catedral, recordé a Joaquim Mir, el Van Gogh catalán y que el día anterior había visto en mi visita al Museu «La catedral dels pobres» un óleo donde se retrata los inicios de la construcción de la Sagrada Familia, una estampa muy diferente a la actual aunque sigue en construcción, esta obra fue expuesta al público en el celebre local antes mencionado Els Quatre Gats, la obra no está exenta de dramatismo al retratar en primer término una familia de mendigos, en segundo término el maestro cantero trabajando la piedra y al fondo la carismática Catedral.
Las cosas se han ido concatenando sin pretenderlo, Barcelona es una ciudad vibrante y me lo ha dado todo con absoluta generosidad, llenándome con su arquitectura, sus plazas frescas y acogedoras, sin teléfono, sin televisión, sin internet, con tiempo para mirar un cuadro o enamorarme de una catedral Modernista.
Soy plenamente consciente que mientras paseaba relajadamente por una de las ciudades más hermosas de la tierra, en Gaza morían asesinados cientos de niños a los que no se les dio la oportunidad de crecer, mi indignación es solo superada por la tristeza y el dolor que me producen todos esos niños con la vida cercenada prematuramente por los intereses bastardos de un Estado asesino.
cualquier acto, manifestación artística, presentación social, etc que se de en este julio del año dos mil catorce no está completo, para mi, sino lleva la condena explicita al genocidio palestino.
Barcelona por siempre tendrás mi amor.
                                                                                                                                                                               Juana Santana 
                                                                                                                           

3.7.14

María Coira expone en el Loquinario


Cenizas y Cruces 2
Conocí a María Coira gracias a las redes sociales, no hizo falta mucho tiempo para darme cuenta que estaba ante una mujer inteligente, comprometida, extremadamente sensible y a veces frágil, en un formato limitado a ciento cuarenta caracteres. Luego vino su voz, dulce, melodiosa, tranquila y finalmente y como un  mazazo su obra, de una contundencia tal que me ha mantenido muda durante meses, con la exposición virtual montada a la espera de estas humildes palabras.  No está a mi alcance hacer un estudio crítico por lo que me limitaré a hablarles de mis sensaciones. María Coira conecta directamente con los paisajes que habitan en mi subconciente, láminas en blanco de superficies rasgadas, superpuestas, remendadas, como la memoria, que aunque tratamos de mantenerla limpia y transparente sin quebrantos, no podemos disimular los zurcidos, el blanco superpuesto sobre los rotos que produce este deporte de riesgo que es vivir, trata de ser un bálsamo fabricado por esta Meiga que sufre sola, y con una suerte de alquimia, nos devuelve una realidad más dulcificada, el blanco tapa el dolor pero no lo elimina, no es terso ni virginal tiene accidentes porque rezuma humanidad. Las espirales de María Zambrano, el refugio en blanco de la inteligencia una solución a la barbarie de la cual la autora es plenamente consciente y la combate desde dentro, localizándola y poniéndole nombre y apellido. A veces la isla se vuelve sangre, el mar también sangra, no se contiene, no se priva y nos rasga el blanco con su gran secreto, el rojo. Tremendamente comprometida, no es ajena ni al feminicidio ni al genocidio de la franja de Gaza, la vida y la muerte, las cenizas y las cruces, el rojo el blanco, apenas unas hojas que tiritan de frío o de miedo, recreación del enigmático universo femenino, violentado una y otra vez por la barbarie. María Coira es nuestra propuesta y para quienes no la conocían, como yo, será un gran descubrimiento.
Juana Santana