3.7.14

María Coira expone en el Loquinario


Cenizas y Cruces 2
Conocí a María Coira gracias a las redes sociales, no hizo falta mucho tiempo para darme cuenta que estaba ante una mujer inteligente, comprometida, extremadamente sensible y a veces frágil, en un formato limitado a ciento cuarenta caracteres. Luego vino su voz, dulce, melodiosa, tranquila y finalmente y como un  mazazo su obra, de una contundencia tal que me ha mantenido muda durante meses, con la exposición virtual montada a la espera de estas humildes palabras.  No está a mi alcance hacer un estudio crítico por lo que me limitaré a hablarles de mis sensaciones. María Coira conecta directamente con los paisajes que habitan en mi subconciente, láminas en blanco de superficies rasgadas, superpuestas, remendadas, como la memoria, que aunque tratamos de mantenerla limpia y transparente sin quebrantos, no podemos disimular los zurcidos, el blanco superpuesto sobre los rotos que produce este deporte de riesgo que es vivir, trata de ser un bálsamo fabricado por esta Meiga que sufre sola, y con una suerte de alquimia, nos devuelve una realidad más dulcificada, el blanco tapa el dolor pero no lo elimina, no es terso ni virginal tiene accidentes porque rezuma humanidad. Las espirales de María Zambrano, el refugio en blanco de la inteligencia una solución a la barbarie de la cual la autora es plenamente consciente y la combate desde dentro, localizándola y poniéndole nombre y apellido. A veces la isla se vuelve sangre, el mar también sangra, no se contiene, no se priva y nos rasga el blanco con su gran secreto, el rojo. Tremendamente comprometida, no es ajena ni al feminicidio ni al genocidio de la franja de Gaza, la vida y la muerte, las cenizas y las cruces, el rojo el blanco, apenas unas hojas que tiritan de frío o de miedo, recreación del enigmático universo femenino, violentado una y otra vez por la barbarie. María Coira es nuestra propuesta y para quienes no la conocían, como yo, será un gran descubrimiento.
Juana Santana
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