9.1.13

A SIMONE DE BEAUVOIR


A veces me falta el aire, se me corta la respiración parece que todo es poco, todo es nada.
Busco incansable la secuencia de nostalgias que me empujen a existir y me quedo vacía de nada, llena de ausencia.
Es doloroso competir por ser, nadar en el mar del olvido sin bolla a la que asirme, es doloroso.
El vaivén de los recuerdos se me agolpan, unos sobre otros, se condensan y todo parece poco, siempre parece poco.
Camino incansable y frágil sobre la alfombra que se abre ante mis pies, fallan los tobillos de tanto peso, de tanto lastre, de tanta ausencia.
En mi vientre el impulso del gemido de un dolor que dará paso a la vida, el desgarro de una lágrima que cae, una más de tantas otras que ellas derramaron.
La impotencia de esta cárcel consentida, la esperanza de una mano que comprenda, que se oponga a la sin razón del desaire no elegido.
Ver los barrotes caer, el deseo de poder ser.

Regina Zerené