31.7.13

Lo que da de sí un paseo por La Laguna.






"Nos educan para ser productores y consumidores no para ser hombre libres"
José Luis Sampedro

Foto: Pedro Torres
Hoy en mi paseo cotidiano me adentré en una zona residencial y por fuera de un suntuoso chalet vi una mujer sentada en una escalinata que pareciera de cartón, muchas veces me ocurrió lo contrario, cartones que semejaban gente, es pecar de soberbia decir tales cosas, la enfermedad llega y destruye, verlo en alguien con quien te cruzas en la calle y que no es más que una ruina andante o te deprime muchísimo o te hace sentir lozano e inmortal dependiendo del grado de estupidez con el que estés gestionando el día, conservar un poco de dignidad en estos tiempos de expolio generalizado a la ciudadanía es un ejercicio para equilibristas, no es tan sencillo en este momento andar por la calle y no parecer un muerto viviente si no perteneces a la casta de mal nacidos expoliadores.
cuando camino por la ciudad Centro la encuentro tan accesible y abierta a mis deseos que es como si me follara, hoy me apeteció de pronto cruzar la plaza de San Benito, en lugar de bordearla como hago siempre, y la crucé.
Es una placita recoleta con una ermita construida en 1554 y de arquitectura básicamente estilo mudéjar, si pones atención puedes escuchar el sonido de los siglos al abrigo del tiempo, los lamentos de los animales que transitaban en las carretas para dirigirse al centro, donde vivían los señores ,adelantados, corregidores ,curas, militares y demás patrocinados de Castilla asentados en la otrora oscura y medieval ciudad de San Cristóbal de La laguna
San Benito también es un lugar para la magia, aquí a lo largo del tiempo han vivido más de un curandero o curandera que con rezos y emplastos curaba tanto al pueblo llano como a los señores.
Continúo andando por la calle trasera hasta llegar al parque La Libertad y hacer un alto y con la excusa de tomar café mear.
Luego seguiré a tope, hoy quiero andar 2 ó 3 horas, hecho de menos un poco de compañía pero es muy importante que aprenda a pasar mucho tiempo conmigo misma, haciendo cosas que no tengan que ver con nadie ni para bien ni para mal, conócete a ti mismo, rezaba por fuera del oráculo de Delfos, y no es una cuestión de poco peso especifico ni fácil de lograr, conocerse a una misma y aprender a quererse es la clave de la evolución emocional y de la felicidad que viene inmediatamente después de aceptarte tal como eres.
Sigo andando por todo el Camino Largo un encantador paseo con palmera llamadas científicamente Phoenix Canariensis tienen más de 80 años son unas doscientas aproximadamente y gozan de una estupenda salud, están colocadas paralelamente y sumergen al paseante en esa ilusión tropical de sombra, frescor y recogimiento que invita a la reflexión, a la lectura o al amor, porque es también un lugar para el amor sobre todo el amor adolescente, en sus bancos casi todas y todos los laguneros nos hemos dado los primeros besos a lo largo de los tiempos, costumbre que por fortuna no se ha perdido.
Continúo por el Camino las peras me parece que me sigue un Mercedes-Benz, es la tercera vez que me lo cruzo en este sendero comarcal, apunto la matricula y la envío por teléfono por si me ocurriera algo, si me encuentran descuartizada en cualquier barranco ya tienen una pista para empezar a investigar, no soy tonta y me coloco por donde se me pueda ver bien desde las casas y la carretera, no se qué puede querer de mi el tío del Mercedes pero desde luego fácil no se lo voy a poner. Posiblemente sea solo una coincidencia, puedo ver bien al conductor es un hombre mayor con pinta inofensiva, me hago a un lado para que pase el coche y le hago una foto con el móvil asegurándome que él me ve, ha sido mano de santo, no le volví a ver más.
Ya de regreso al Centro en plena calle peatonal visito la Fundación Cristino de Vera que en esta ocasión ofrece al público una exposición de bonsáis.
Qué fascinante es la cultura japonesa, este arte milenario es de una belleza brutal, me preguntaba si los árboles sufrían con estas técnicas, tiene un olmo cuando nace la aspiración de ser un olmo grande y dar sombra y cobijo a los animales o por el contrario no le atribula en absoluto crecer en una maceta y ser un olmo enano toda la vida, respeto mucho los árboles y no quisiera estar traicionándoles con estas visitas a exposiciones de bonsáis. Me apunto la duda para preguntar a algún amigo o amiga botánico, biólogo o naturalista que me pudiera responder.
Luego fui al Convento de Santo Domingo y vi una exposición llamada Tránsitos, trataba sobre los campos de refugiados producidos por la guerra, son tantas las imágenes que consumimos a diario derivadas de las guerras que nos hemos inmunizado, nadie se escandaliza porque la gente tenga que abandonar su casa, su escuela, su pueblo e irse a un campamento a vivir con la amenaza continua del ataque sorpresa, gente que nunca ha fabricado armas, ni invadido países, inocentes en definitiva sacrificados por los hipócritas, los lobos con piel de cordero, los gobiernos en connivencia con los fabricantes de armas, en fin, una vergüenza, solo se puede ayudar a paliar los efectos de la barbarie en esos campos de refugiados intentando que la gente tenga una vida lo más digna posible, visitar estas exposiciones que se hacen para recaudar fondos puede servir para ayudas urgentes, las mantas, medicinas o el café del día a día lo cual no es poco, porque la vida hay que vivirla en el plano real y cotidiano no en las cifras, estadísticas o planificaciones , pero el problema de los refugiados y de las guerras que producen los refugiados no se resuelven con ayudas solidarias sino con un cambio global del orden mundial que nos tiene sometidos para satisfacer los intereses de una casta maligna que gobierna al mundo y ha hecho de la avaricia un valor y de la guerra un arte.
Regreso a mi casa un poco más cansada de lo que salí y con ganas de contar el paseo porque como diría José Luís Sampedro es nuestra obligación ser caja de resonancia de la cultura, el conocimiento o el arte, difundirlo para ayudar en alguna medida a que la gente salga de la alienación y del ostracismo que fomentan desde arriba para tenernos atados en corto, dóciles y manipulables, el conocimiento, la educación y la cultura nos hará libres y este post a modo de matrioska conteniendo un batiburrillo de géneros a saber, relato, post, crónica sin llegar a ser ninguno no es más que un ejercicio de libertad estilística y de confianza en el género humano.
Lo que da de sí un paseo por La Laguna. 
 Juana Santana
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