18.12.11

Cuento


HOY ME LEVANTE DE LA CAMA COMO PUDE...

...Bueno para ser exactos no me levanté de la cama. En realidad rodé por el colchón hasta el borde mismo y una vez allí dejé caer mi cuerpo hacia el suelo, ya la alfombra amortiguaría el impacto. Una vez allí, mientras sentía el suave tacto de la lana en mi cara, pensé en cual sería la mejor manera de ponerme en pie. Decidí que lo más sencillo era ponerme primero a cuatro patas, las manos me habían quedado por debajo, así que no sería complicado, levantando ligeramente el pecho, moverlas y apoyarlas en el suelo para luego, haciendo fuerza, elevar el tronco. A esas alturas ya estaría la mitad del trabajo hecho, sólo tendría que doblar una pierna hasta apoyar la rodilla, para luego hacer la misma operación con la otra. Ahí tan sólo me quedaría, con un suave balanceo hacia atrás, apoyar la planta de los pies, estirar las piernas, y ya me habría levantado. Pero había olvidado considerar un detalle que sin duda, modificaría la secuencia de los movimientos planeados. La sábana había quedado atrapada entre mis piernas. A la altura de los pies una bola blanca amenazaba con complicarme las cosas. Y de repente sonó el teléfono. Por supuesto no pensaba cogerlo pero hoy debía estar temprano en la oficina, así que podría ser Ana. Cuando dejó de sonar, y decidí que debía olvidar temporalmente lo de levantarme y concentrarme en sacar una mano de debajo del cuerpo, para alzarla hasta el teléfono y así poder descolgarlo la próxima vez que llamaran, apretar el botón del altavoz y resignarme a hablar desde allí. Así que eso hice cuando volvió a sonar y efectivamente escuché la voz de Ana.
-Oye
-Sí Ana, grité yo
-Oye que no te oigo
-¡Anaa!
-Ahora mejor
-¡diiime!
-¿Que haces ahí todavía?
Miré el reloj y eran ya las 9 y 20. Hice mis cálculos.
-Lo siento pero me ha surgido un imprevisto, no llego a tiempo.
-¿Que?
-Que noo llegoo a tiempoo
-Ya, ya te oí, pero es que me parece increíble que me lo digas ahora.
-Te lo digoo ahoora porque es ahora cuando puedo decírtelooo
-¿No me ibas a llamar para avisarme?
-Pues… ahoora mismo noo
-Ah no? Pues luego no me llames para decirme que quieres trabajar.
-Lo sientoo, es que tengo un problemaa, no me da tiempoo.
-Sí, pero no me vuelvas a llamar para decirme que quieres trabajar.

Así que soy una mujer con suerte, perdí mi empleo y hoy pude disfrutar durante todo el día del tacto de la alfombra.
Regina Zerené

imagen original en:
http://perversasubalternidad.tumblr.com
Publicar un comentario